lunes, 26 de marzo de 2012

Nuevas estrategias farmacológicas en el tratamiento de la fibrosis pulmonar.

Antecedentes

La fibrosis pulmonar idiopática (FPI) es la más frecuente de un grupo de afecciones denominadas "Enfermedades Pulmonares Intersticiales Difusas (EPID)" , su origen es desconocido y dentro del grupo de las EPID es la de peor pronóstico. 

Por todos los trabajos de investigación realizados hasta la fecha se conoce que una de las características principales de la fibrosis pulmonar (y de cualquier tipo de fibrosis) es la presencia de una gran cantidad de células denominadas fibroblastos en el área afectada, cuya acumulación anormal deriva en una gran presencia colágeno en la matriz extracelular. Estos fibroblastos, distribuidos ampliamente en todo el tejido pulmonar, se comportan como pequeñas áreas cicatrizadas, dónde proliferan y acumulan colágeno, formando un tejido conectivo que termina impidiendo el funcionamiento adecuado de los alvéolos

Desencadenantes de la FPI

Se puede afirmar con cierta precisión que existen cuatro factores claves implicados en el desarrollo de la FPI en una persona:

1- Presencia abundante de Miofibroblastos
2- Presencia abundante de Fibroblastos
3- Desequilibrio entre metaloproteinasas (colagenasa y gelatinasas) y sus inhibidores
4- Estrés oxidativo del proceso fibrótico.

La presencia de fibroblastos en el pulmón no es un hecho aleatorio, están presentes debido a moléculas señalizadoras denominadas citoquinas, que permiten su migración al tejido pulmonar. Las citoquinas con mayor implicación en el desarrollo de la  FPI son:

1- Citoquina IL-1, IL-17, IL-8
2- Factor de crecimiento derivado de las plaquetas
3- Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α ) 
4- Factor beta de transformación del crecimiento (TGF-β ) 

Tratamientos de los factores desencadenantes de la FPI

Una estrategia de terapia adecuada para el tratamiento actual de la FPI debería estar enfocada en tratar cada uno de los factores desencadenantes antes mencionados. Los estudios más recientes nos muestran que muchos fármacos, aun y cuando no fueron concebidos para tratar específicamente la FPI, pueden actuar sobre cada uno de los factores que intervienen en el desarrollo de la FPI. Así por ejemplo Losartan o Candesartan han demostrado cierta capacidad para inhibir los niveles de TGF-beta, Doxiciclina muestra un gran capacidad para aminorar los niveles de metaloproteinasas, Pentoxifilina y Eritromicina por su parte son capaces de variar favorablemente los niveles de TNF-alfa, Tretinoína se muestra capaz de controlar los niveles de IL-17, mientras la N-acetilcisteína es capaz de controlar el estrés oxidativo presente en el proceso fibrótico. El componente inflamatorio de la enfermedad, sin ser una causa propia de la FPI, requiere un control adecuado para mejorar la calidad de vida del paciente, siendo esta vía tratable mediante el uso de los clásicos corticoesteroides y Colchicina.

Algunos compuestos, sin ser propiamente fármacos, también han demostrado ser capaces de intervenir en los factores desencadenantes de la FPI, siendo complementos a tomar en cuenta como coadyuvantes en los tratamientos recomendados. Resveratrol, por ejemplo, parece variar los niveles de TGF-beta hacia valores normales, Melatonina parece controlar los niveles de IL-8 y finalmente Taurina y Niacina muestran cierta capacidad para variar favorablemente los niveles de TNF-alfa.

Aunque no hemos mencionados todos los fármacos que han demostrado capacidad para intervenir en los factores desencadenantes del proceso fibrótico (lista), queda claro que existe una amplia gama de compuestos que, aunque no específicos para la FPI, si podrían tener una gran implicación en la mejora del pronóstico de los pacientes con esta afección, con la ventaja añadida además que estos compuestos ya han sido aprobados comercialmente para su consumo.

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